sábado, 28 de mayo de 2011

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A veces es mejor dejar que corra el aire. Aunque solo sea por volver a sentir esa sensación maravillosa de querer acortar milímetros a toda costa y devorarnos. A veces es necesario aunque duela un poco, descosernos y dejar de compartir el oxígeno para respirar por nuestra cuenta... Llenarnos los pulmones y echarnos de menos. Mirarnos tranquilos y quietos, cada uno desde su trozo de mundo, y dar tiempo a que los latidos se autorrevelen susurrando te quieros al vacío.

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